Traer la mente a casa

Los humanos y más aún los occidentales, no estamos muy habituados a lidiar con la incertidumbre y el cambio. Nos gusta creer que tenemos el control sobre el planeta, los acontecimientos de nuestra vida y la idea errónea de que si nos aferrarnos fuerte a algo, perdurará.

Tampoco estamos muy familiarizados con la muerte. Desde que nacemos comenzamos una carrera desesperada para evitarla, corriendo de espaldas y ansiosos, llenando cada minuto de actividades que nos ayuden a negar a toda costa que algún día inexorablemente moriremos.

En este contexto de aislamiento, donde la hiperconectividad nos ofrece actividades, libros, cursos, recitales y ejercicios para tapar la enorme ansiedad que nos genera el miedo a morir, sumado a la poca práctica que tenemos para simplemente estar sin hacer nada en contacto con nosotrxs mismos, en vez de ayudarnos, puede generarnos más ansiedad de la que ya teníamos.

No quisiera omitir, que si bien esta situación afecta a la humanidad entera, no todos estábamos parados en el mismo lugar a la hora del brote.

Hay personas que aparte de lidiar con el conflicto sanitario, están atravesando graves problemas económicos, algunas están en cuarentena en hogares hostiles, otras sintiéndose solas y muchas con recursos psicológicos frágiles y serios problemas de ansiedad.

Por eso me pareció importante compartir un recurso que a mi me ayudo, cuando mi mente no era mi mejor amiga y las crisis de ansiedad, desequilibrios emocionales y ataques de pánico no menguaban ni con terapia ni con medicación.

Hace varios que años descubrí la meditación y fue sin dudas una de las herramientas más valiosas que aprendí en esta vida.

Por eso sentí que era propicio compartirles algunos consejos de como comenzar a iniciarse en esta práctica y derribar algunos mitos en torno a las ideas colectivas que hay sobre ella.

Confío en que dejar de escaparnos y proponernos, aunque sea 10 minutos al día, frenar, conectar con la respiración, el momento presente, aceptando que nada está bajo nuestro control y que esto también pasará. Nos ayudará sin dudas a llevar esta crisis con más calma y menos miedo.

La información que te voy a compartir la aprendí de mi Lama Rinchen, en el Centro budista Kagyu Tekchen Chöling, donde tomé refugio en Budismo (es como ser bautizado).

Pero antes de recomendarte la práctica, quiero hacer algunas aclaraciones:

La meditación, al igual que cualquier otra práctica, se entrena. Si nunca lo hiciste y el hábito de tu mente es saltar de un pensamiento al otro sin parar, las primeras veces que te sientes, posiblemente tu cabeza siga repitiendo ese hábito. Eso no debe representar una frustración que te lleve a abandonar la práctica. Imaginate que hoy vas a tu primer clase guitarra, pero lo abandonas porque no pudiste tocar un tema completo de Spinetta. ¿A alguien se le ocurriría salir de la primer clase tocando de forma virtuosa? Claro que no, en cambio mucha gente no medita sencillamente porque la primera o segunda vez que sentó no pudo “no pensar”.

 También está instalada la idea de la “mente en blanco”, que equivaldría a que en la primer clase de piano, nos deleites tocando las 4 estaciones de Vivaldi. 

La mente está en constante movimiento, incluso cuando nos concentramos en algo como la respiración, hay una mente activa (no en blanco) dirigiendo la atención a un momento y eso justamente es lo que vamos a intentar poner en práctica. Una mente atenta al momento presente.

En el budismo tibetano esta práctica se llama Shine, que sería “traer la mente a casa”.

Lo que se ejercita es sacar a la mente de ese estado de agitación permanente, saltando de un pensamiento a otro y empezar a generar un espacio cada vez más grande entre cada uno de ellos.

Si practicamos diariamente, esos espacios entre pensamiento y pensamiento van creciendo y nuestra mente va adquiriendo el hábito de estar en calma.

¿Cómo hacemos?

Van a buscar un espacio sin distracciones en su casa. Como nuestra mente es volátil, es recomendable minimizar los estímulos, como tránsito de gente, animales, ruidos, etc.

Todo lo que colabore con traerte calma es bienvenido, yo suelo prender una velita en mi altar y un sahumerio que me gusta mucho, todo bajo una luz tenue.

Si tenes flexibilidad te vas a sentar cruzadx de piernas en el piso, sobre alguna mantita y vas a colocar debajo de la cola un almohadón que te permita levantar los isquiones y mantener la espalda erguida. 

Si esta postura te resulta incomoda, podes sentarte en una silla, lo importante es que puedas mantener la espalda derecha, y para ello vas a imaginar que un hilo te tira desde la coronilla así tu mentón retrocede y tus cuello se endereza.

Luego vas a dejar los brazos sueltos apoyados sobre las piernas, y vas a cerrar los ojos, o si podes, esto es un poquito más difícil al principio, vas a dejar los ojos sueltos, ligeramente abiertos como si estuvieran mirando el espacio vacío que hay en diagonal a 8 dedos de la punta de la nariz.

Para cronometrar el tiempo yo suelo usar una app en el celular que se llama “insight timer” donde coloco la cantidad de minutos que deseo practicar y al final suena hermosamente un cuenco. Eso si, no se olviden de silenciar el resto del celular, así nada lxs interrumpe.  

Tal vez puedan plantearse 10 minutos diarios, puede ser a la mañana o al caer la tarde, o las dos. Luego con el tiempo, cuando ganen confianza pueden ir subiendo la cantidad de minutos.

Ya con la postura lista simplemente va a hacer lo siguiente:

Van a respirar hondo tres veces, llenando bien los pulmones y exhalando suuuuper lento todo el aire. Eso lxs va a ayudar a bajar y conectar con la práctica.

Luego van a comenzar a inhalar y exhalar al ritmo de su respiración, contando mentalmente: Inhaaalo 1, exhaaalo 2, inhaaalo 3, así hasta 21. Si la cabeza se les va a cualquier pensamiento, cosa que va a pasar, no se juzguen, ni castiguen, simplemente la traen de vuelta al conteo.

Una mente atenta es la que detecta cuando se pierde en pensamientos, no sólo la que no piensa.

Si no saben por que numero iban, no importa, vuelven a empezar. El apoyar la atención en el conteo, va a hacer que su mente tenga que hacer un poco más de esfuerzo para perderse. Si entre número y número aparecen pensamientos, y van a aparecer, pueden respirar sosteniendo mentalmente el número, eso sería algo así como: uuuuuunoooooo, ddddooooooosss, etc y así mismo la mente se las va a rebuscar para encontrar un hueco y pensar. No se alarmen, es normal, cuando lo detectan, vuelven al conteo. Una vez que llegaron a los 21, sueltan el conteo y reposan -sin contener la respiración- en ese instante vacío hasta que aparezcan nuevos pensamientos, aunque sea un solo segundo. Cuando aparecen, simplemente vuelven a comenzar con las 21 respiraciones y así sucesivamente hasta que se cumplan los 10 minutos. 

Con el correr de las prácticas, ese instante entre conteo y conteo va a ser más largo, los pensamientos o las veces que nos perdamos en el hilo de ellos, menos y los beneficios para nuestra cuerpo, mente y espíritu, mayores.

¿Me voy a convertir en una persona equilibrada de la noche a la mañana? Claro que no, pero lentamente tu mente se va a ir familiarizando con su estado natural, que es la calma, va a disminuir tu ansiedad, vas tener más confianza en en vos mismx, y una mayor capacidad para aceptar los giros de la vida.

Ojala esta información te haya servido de ayuda, que decidas comenzar a practicar y me cuentes tus avances <3

3 comments on “Traer la mente a casa

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