Pandemias

El universo está regido por leyes universales que le dan movimiento y explican de algún modo su funcionamiento. Gracias al equilibrio de esas leyes es que se sostiene la vida en la tierra.

El sistema capitalista del que somos parte, considera que puede eludir esas leyes y reemplazarlas por algunas que se ajusten más a sus necesidades. Como por ejemplo la de sacar el mayor provecho al menor costo, sin importar cuales fueran las consecuencias, ni si ellas atentan contra la vida misma. Y no duda si tiene que explotar a un trabajador, torturar animales, envenenar un río, fumigar un pueblo, hasta contaminar el mismo oxígeno que respiramos.

 Lo terrible es que las leyes de este sistema, atentan contra las del sistema que sostiene la vida.

¿Realmente creímos que podíamos sostener indeterminadamente una forma de vida que atenta contra las leyes de la naturaleza y aun así salir ilesos?

Dentro de ese escenario coexistimos con otras especies que cooperan en la autorregulación de los ecosistemas y que son de suma importancia para que estos no colapsen y el planeta siga vivo. Nosotros, los humanos, en algún momento de la historia nos desconectamos del flujo de la vida y dejamos de cooperar para empezar a apropiarnos de absolutamente todo.

Con la lógica de la eficiencia, secamos suelos, pelamos selvas, drenamos ríos, aumentamos la temperatura del planeta, modificamos genéticamente semillas, alimentos y hasta seres vivos. También hicimos de los demás animales nuestros esclavos y de su vida un infierno. No bastó con correrlos de sus tierras, sino que los que nos resultaban más eficientes para alimentarnos, ya sea por mansos, por gordos o por «ricos», los atrapamos y los hacinamos. 

Como con los seres vivos se aplica la misma lógica de producir la mayor cantidad al menor costo, si para lograr ese “precio ideal” deben vivir en jaulas donde no puedan moverse, dormir sobre sus propias heces, ser inflados con hormonas, inseminados sistemáticamente y separados de sus hijos, triturados vivos o asfixiados en bolsas de basura, castrados y mutilados sin anestesia y un sin fin de prácticas que solo se parecen a métodos de tortura, lo harán.

Pero como a toda causa, le sigue un efecto, hoy no salimos ilesos y lamentablemente estamos pagando en nuestro propio cuerpo el precio de un sistema que no puede, ni debe sostenerse más.

Si no estas a favor de financiar a un sistema que atenta contra el equilibrio de la vida en la tierra por favor libera a los animales de tu plato ♥

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Para profundizar un poco más sobre el nexo entre el consumo de animales y la proliferación de pandemias les comparto un texto de la organización Millon dolar vegan.

Hay una lección que como especie todavía no hemos aprendido, a pesar de cientos de años de numerosas advertencias. Tuberculosis, sarampión, tos convulsa o tos ferina, tifoidea, lepra y el resfriado común son enfermedades que tienen una cosa en común: todas se contagiaron de animales a humanos cuando comenzamos a domesticar, criar y explotar animales para nuestro consumo.

En los últimos cien años, las pandemias de gripe se han expandido alrededor del mundo, quitándoles la vida a 100 millones de personas. Estas fueron seguidas de SARS, la gripe aviar, la gripe porcina, MERS, hasta llegar a la actual COVID-19. Cada una de estas enfermedades infecciosas se expanden rápidamente tras dar el salto de animales a humanos, y todas existen como resultado directo de la explotación de animales para obtener carne, leche, huevos y pieles

Doblando la apuesta

En lugar de reconocer el sistema mortal que creamos, aprender de él y cambiarlo, hemos doblado la apuesta. Criamos, capturamos y matamos en una escala inimaginable y ahora, en todo el mundo, miles de millones de animales se encuentran hacinados dentro de granjas industriales. Enfermos y débiles, viven en condiciones deplorables que constituyen espacios propicios para las enfermedades. Para mantenerlos vivos durante algunas semanas o meses, se les suministran grandes cantidades de antibióticos.

El uso excesivo de antibióticos es mortal: las enfermedades se vuelven resistentes a los fármacos, las superbacterias emergen, y nos quedamos sin nada que pueda hacerles frente. Si no terminamos con esta práctica, los expertos advierten que infecciones simples y tratables nos matarán.

Riesgo de virus

La industria ganadera es la principal causante de la deforestación y de la pérdida de hábitats a nivel mundial. En Latinoamérica exclusivamente es responsable de la destrucción de 2,71 millones de hectáreas de bosque tropical cada año. Cuando arrasamos con bosques, destruimos el hábitat de animales salvajes, dando rienda suelta a los patógenos mortales que incuban, permitiéndoles entrar en contacto con nosotros.

Muchos investigadores afirman que el origen de casi la mitad de todas las enfermedades que se originaron en los animales y pasaron a los humanos desde 1940, puede ser rastreado a los cambios en el uso de la tierra, la cría de animales y la caza de vida salvaje.

Algo más está claro: matar animales nos esta matando

Existe una solución. Si creamos pandemias al explotar, criar, dañar y comer animales, podemos prevenirlas cambiando nuestra relación con ellos. Esto debe comenzar por los alimentos que colocamos en nuestros platos.

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Si te interesa conocer un poco más sobre sobre el desencadenante de las pandemias más recientes y su relación directa con el consumo de animales te comparto una excelentes infografías que realizó la fundación Franz Weber:

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