El río

¿Sabías que un limón puede llegar a estar casi 9 meses en un árbol hasta ponerse amarillo y estar listo para ser cosechado?
La primera vez que vi de cerca la energía, el tiempo y la dedicación que lleva para una planta crear y madurar un fruto sentí un profundo respeto y admiración. Hoy antes de sacar un limón o una hoja de mi huerta, primero pido permiso y luego agradezco que todo ese trabajo y energía alimente y construya mis células.
Quienes vivimos lejos de la naturaleza estamos muy acostumbradxs a tener lo que queremos cuando queremos, si quiero un limón, compro un limón y ya. Desconocemos los procesos, los ritmos naturales y la cantidad de actores necesarios para que todo ocurra.
Desde esa profunda desconexión de la naturaleza permitimos que la saqueen, la incendien y exploten en nombre del progreso y lo veamos por la tele sin hacer nada.
Para que este mundo caiga necesitamos empezar también a crear el nuevo y para crearlo necesitamos conectar con la belleza y los misterios de la naturaleza.
Soy consciente que no todxs contamos con espacio suficiente para tener una huerta, pero si tenes unas horas de sol entrando por una ventana, aunque sea planta una sola lechuga y cuidala, descubrí lo maravilloso que es ver crecer desde una semilla una planta, mirarla todos los días y espera con paciencia el día que puedas cortar una de sus hojas y comerla agradeciendo lo valioso de su existencia.

 

Técnica: Gouache y lápiz sobre papel de acuarela

Textos e ilustraciones: Airam

Frase: Masanobu Fukuoka

Si queres una reproducción, la encontrás en formato lámina de 21 x 30 cm y en 30 x 42 sobre papel de 240 gr aquí

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